Nicolás Guillén en 1925 se instaló en La Habana, donde participó activamente en la vida cultural y política, lo que le supuso breves arrestos. En 1937 ingresó en el Partido Comunista de Cuba firmando un manifiesto en defensa de la República Española.
Participó en el II CIEDC invitado por Pablo Neruda y Rafael Alberti. Como miembro de la delegación cubana, junto a Alejo Carpentier, Leonardo Fernández Sánchez, Juan Marinello y Félix Pita Rodríguez intervino en la sesión de Madrid del día 6 y en la de Paris del día 16. Firmante del manifiesto Apelación desde Madrid a los escritores hispanoamericanos, leído por Pablo Neruda el día 10 en Valencia.
A su regreso a Cuba dirigió la revista Mediodía y publicó en las tribunas de Gaceta del Caribe y Revista Avance. Exiliado durante la dictadura de Batista (1952-1958), tras el triunfo de la Revolución cubana regresa a su país donde desempeñó distintos cargos y misiones diplomáticas de relieve. Fue fundador y presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (1961). Su obra poética está ligada a las tradiciones afrocubanas y es considerado el máximo representante de la «poesía negra» centroamericana.